viernes, 24 de febrero de 2012
El tiempo y la eternidad.
La pregunta se dirige a su existencia, aquí y
ahora, ante la inquietud y angustia de la nada, de donde todo viene y a donde
todo parece ir. El paso del tiempo engendra la tristeza, porque, con él, la
vida se acaba poco a poco; el tiempo nos aparece como una prisión que desemboca
en la muerte. Preguntarse por el tiempo es preguntarse por la existencia: ¿por
qué hay seres que existen? La palabra «existente» expresa bien esta síntesis
de tiempo y ser de la que estamos hechos.Para evitar la ilusión, es necesario partir de datos, es decir, de la
experiencia común que todos tenemos del tiempo. Vivimos en el tiempo, y a
partir de él nos interrogamos sobre lo eterno. Pero si ambos se reparten la
totalidad de lo real, ¿dónde encontrar la eternidad?, ¿al final del tiempo o
en el tiempo? ¿La eternidad, no debe estar fuera del tiempo? Si se quiere
solucionar el problema de la existencia temporal, se presentan todas estas
cuestiones.
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